domingo, 22 de enero de 2017

Il Volo y el cerebro reptiliano


Gianluca Ginoble, Ignazio Boschetto y Piero Barone
            El fenómeno de Il Volo en Italia es muy curioso, y no solo desde el punto de vista artístico y mediático, sino incluso desde el punto de vista antropológico. Y digo en Italia porque el fenómeno que voy a intentar describir a continuación es mucho más acusado en Italia que en otros países donde este grupo musical también es célebre. Il Volo provoca unas pasiones extremas, desde adhesiones incondicionales a odios viscerales. Estas reacciones son difíciles de explicar y seguramente en ellas intervienen otros factores: desde los instintos más básicos hasta factores ideológicos, económicos e, incluso, políticos. de todos estos factores, me voy a centrar en los primeros, los factores instintivos.
          Cualquiera que preste un poco de atención a las múltiples polémicas que se han suscitado en Italia en torno a Il Volo por cualquier cosa que digan o hagan, se percata inmediatamente que la mayor parte de las defensoras son mujeres, mientras que los atacantes son mayoritariamente hombres. ¿Y qué provoca esa pasión en las mujeres? Gianluca, Ignazio y Piero tienen buena imagen, pero podemos encontrar muchos otros jóvenes tan guapos como ellos o más en el panorama musical actual. Pero ellos tienen algo más. En primer lugar, poseen unas voces fuera de lo común y que, por alguna razón, emocionan profundamente. La mayor parte de las mujeres que explican porque se quedaron prendadas de ellos desde la primera vez que los oyeron, hacen referencia a sus voces. Pero, además, han recuperado un prototipo de hombre que muchas mujeres echaban de menos. En un mundo dominado por las relaciones puramente físicas e inmediatas, ellos prefieren presentar una imagen sensible y elegante, de hombre dispuesto a cortejar a una mujer. La misma elección de su género musical, el pop lírico, les confiere ese halo romántico que muchas mujeres añoran.  
            Sin embargo, entre los hombres despiertan odios atávicos, viscerales, que van mucho más allá de lo racional, es algo totalmente instintivo, algo que se debe encontrar en el cerebro reptiliano que todos llevamos dentro, aquel que está ligado a la supervivencia de la especie ¿Será la testosterona que hace que el macho alfa se vea amenazado por unos rivales que se llevan a las mujeres de calle? Creo que por ahí va la cosa. Luego se trata de verbalizar ese sentimiento buscando argumentos aparentemente racionales, pero en realidad el verdadero impulso está en los instintos reproductivos de algunos especímenes poco evolucionados. Leyendo algunas polémicas suscitadas en torno a Il Volo en las redes sociales, he podido observar que muchos de los individuos más primarios solo logran balbucear varios insultos, casi siempre los mismos, sin argumentar apenas nada. Sienten odio, pero creo que ni siquiera saben muy bien por qué. Luego hay otros ejemplares, más débiles en la lucha reproductiva, que al no poder competir directamente, se encargan de atizar a los machos alfa perdedores para que embistan. En definitiva, bajo la capa de una aparente intelectualidad, lo que encontramos muchas veces es al hombre de las cavernas.
            Observando a algunos individuos que, a pesar de asegurar que Il Volo no tienen ninguna relevancia artística y cultural dedican mucho tiempo y esfuerzo a denigrarlos e insultarlos, no sé muy bien si estamos ante la película  de Jean-Jacques Annaud “En busca del fuego”, en la que se muestra la dura supervivencia del hombre primitivo, o ante la magnífica fabula de Georges Orwell “Rebelión en la granja”, en la que los cerdos, animales más inteligentes que los demás, arrastran a otros más limitados a rebelarse para finalmente dominarlos.
            Soy consciente de que he hecho una descripción un tanto esperpéntica y extrema de las reacciones que los chicos de Il Volo provocan y que, tanto las adhesiones como los rechazos que suscitan tienen otras muchas causas más o menos complejas. Por ejemplo, los supuestos factores ideológicos también tienen en su base frecuentemente sentimientos muy básicos, como la envidia, que es uno de las pulsiones más fuertes en el ser humano. Pero creo que, como todo esperpento, tiene su fondo de verdad. De todas formas, es un fenómeno curioso visto desde la distancia.


Nota de la autora: "Il Volo y el cerebro reptiliano" no es un artículo científico. Se trata de un escrito que utiliza el esperpento como instrumento humorístico, entendiendo como esperpento una deformación grotesca de la realidad que destaca sus rasgos absurdos.


Imagen: Album "Notte Magica: A Tribute ti the Three Tenors", Sony Music Entertainment.



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